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orando
Oremos Hermanos
«Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para la vida eterna.» (Jn 4, 13-14) Venid y bebed

ORACIÓN OFICIAL DEL PAPA BENEDICTO XVI PARA EL AÑO SACERDOTAL

Señor Jesús,


En San Juan María Vianney Tú has querido dar a la Iglesia la imagen viviente y una personificación de tu caridad pastoral.


Ayúdanos a bien vivir en su compañía, ayudados por su ejemplo en este Año Sacerdotal.


Haz que podamos aprender del Santo Cura de Ars delante de tu Eucaristía; aprender cómo es simple y diaria tu Palabra que nos instruye, cómo es tierno el amor con el cual acoges a los pecadores arrepentidos, cómo es consolador abandonarse confidencialmente a tu Madre Inmaculada, cómo es necesario luchar con fuerza contra el Maligno.


Haz, Señor Jesús, que, del ejemplo del Santo Cura de Ars, nuestros jóvenes sepan cuánto es necesario, humilde y generoso el ministerio sacerdotal, que quieres entregar a aquellos que escuchan tu llamada.


Haz también que en nuestras comunidades –como en aquel entonces la de Ars– sucedan aquellas maravillas de gracia, que tu haces que sobrevengan cuanto un sacerdote sabe 'poner amor en su parroquia'.


Haz que nuestras familias cristianas sepan descubrir en la Iglesia su casa –donde puedan encontrar siempre a tus ministros– y sepan convertir su casa así de bonita como una iglesia.


Haz que la caridad de nuestros Pastores anime y encienda la caridad de todos los fieles, en tal manera que todas las vocaciones y todos los carismas, infundidos por el Espíritu Santo, puedan ser acogidos y valorizados.


Pero sobre todo, Señor Jesús, concédenos el ardor y la verdad del corazón a fin de que podamos dirigirnos a tu Padre celestial, haciendo nuestras las mismas palabras, que usaba San Juan María Vianney:


'Te amo, mi Dios, y mi solo deseo


es amarte hasta el último respiro de mi vida.


Te amo, oh Dios infinitamente amable,


y prefiero morir amándote


antes que vivir un solo instante si amarte.


Te amo, Señor, y la única gracia que te pido


es aquella de amarte eternamente.


Dios mío, si mi lengua


no pudiera decir que te amo en cada instante,


quiero que mi corazón te lo repita


tantas veces cuantas respiro.


Ti amo, oh mi Dios Salvador,


porque has sido crucificado por mí,


y me tienes acá crucificado por Ti.


Dios mío, dame la gracia de morir amándote


y sabiendo que te amo'. Amén.


Oración por las familias (Benedicto XVI)


Oh Dios que en la Sagrada Familia de Nazareth nos dejaste un modelo perfecto de vida familiar
vivida en la fe y la obediencia a tu voluntad.

Ayúdanos a ser ejemplo de fe y amor a tus mandamientos.

Socórrenos en nuestra misión de transmitir la fe a nuestros hijos.

Abre su corazón para que crezca en ellos la semilla de la fe que recibieron en el bautismo.

Fortalece la fe de nuestros jóvenes, para que crezcan en el conocimiento de Jesús.

Aumenta el amor y la fidelidad en todos los matrimonios, especialmente aquellos que pasan por momentos de sufrimiento o dificultad.


Unidos a José y María,

Te lo pedimos por Jesucristo tu Hijo, nuestro Señor. Amén.



TE AMO, OH MI DIOS

Autor: San Juan María Vianney

Te amo, Oh mi Dios.

Mi único deseo es amarte

Hasta el último suspiro de mi vida.


Te amo, Oh infinitamente amoroso Dios,

Y prefiero morir amándote que vivir un instante sin Ti.


Te amo, oh mi Dios, y mi único temor es ir al infierno

Porque ahí nunca tendría la dulce consolación de tu amor,

Oh mi Dios,

si mi lengua no puede decir

cada instante que te amo,

por lo menos quiero

que mi corazón lo repita cada vez que respiro.


Ah, dame la gracia de sufrir mientras que te amo

Y de amarte mientras que sufro,

y el día que me muera

No solo amarte pero sentir que te amo.


Te suplico que mientras más cerca estés de mi hora

Final aumentes y perfecciones mi amor por Ti.

Amén.



Oración del Sacerdote

Señor, Tú me has llamado al ministerio sacerdotal

en un momento concreto de la historia en el que,

como en los primeros tiempos apostólicos,

quieres que todos los cristianos,

y en modo especial los sacerdotes,

seamos testigos de las maravillas de Dios

y de la fuerza de tu Espíritu.

Haz que también yo sea testigo de la dignidad de la vida humana,

de la grandeza del amor

y del poder del ministerio recibido:

Todo ello con mi peculiar estilo de vida entregada a Ti

por amor, sólo por amor y por un amor más grande.

Haz que mi vida celibataria

sea la afirmación de un sí, gozoso y alegre,

que nace de la entrega a Ti

y de la dedicación total a los demás

al servicio de tu Iglesia.

Dame fuerza en mis flaquezas

y también agradecer mis victorias.

Madre, que dijiste el sí más grande y maravilloso

de todos los tiempos,

que yo sepa convertir mi vida de cada día

en fuente de generosidad y entrega,

y junto a Ti,

a los pies de las grandes cruces del mundo,

me asocie al dolor redentor de la muerte de tu Hijo

para gozar con Él del triunfo de la resurrección

para la vida eterna. Amén




JACULATORIA POR LAS FAMILIAS

Jesús, José y María.

Os doy el corazón y el alma mía.

Jesús, José y María.

Asistidme en mi última agonía

En vos descanse en paz el alma mía




Oración de la familia por la vida


Al final del día la familia se reúne.

Se puede encender una vela delante de un crucifijo o sencillamente sentarse en sus asientos favoritos.

Cuando todos estén listos se hace la señal de la Cruz. Entonces se lee la Biblia.

"Lectura del Santo Evangelio según San Mateo"

"Los discípulos vinieron a Jesús y le preguntaron quien seria el mas grande en el reino de los cielos. Jesús llamo a un niño cerca de el.

Entonces dijo: «Yo les aseguro que si ustedes no cambian y se hacen como este niño, no entraran en el Reino de los Cielos.

Por lo tanto, si ustedes se hacen tan humildes como este niño, ustedes serán los mas grandes en el reino de los cielos.

Ademas, el que por mi reciba a uno de estos niños a mi me recibe.»"

Palabra de Dios...

Todos: Te alabamos, Señor

(La siguiente oración puede rezarse dividida en partes como esta indicado)

Padre o Madre:

Dios de compasión y amor paciente, acompaña todos los que tienen miedo y dales el valor de vivir el Evangelio de Vida.

Hijo o hija mayor:

Acompaña Señor todas las madres, especialmente aquellas que son jóvenes, las que están solas, golpeadas o son victimas de la adicción: sana las heridas de sus corazones, transfórmalas y séllalas con tu amor.

Hijo o hija menor:

Acompaña Señor todos los niños, aquellos que están por nacer, los que son mas pequeños y frágiles: arrúllalos con tu amor.

Padre o Madre:

Acompaña Señor todos los padres, especialmente aquellos que son jóvenes, los que están confundidos, los que sienten miedo o tienen resentimientos. Dales Señor tu fuerza y tu sabiduría y la gracia de abrazar con generosidad el llamado a la paternidad.

Oremos...

Padre o Madre:

Desde el principio, Señor, tu has bendecido a la creación con vida abundante. Derrama sobre nuestra familia esas mismas bendiciones, que unidos en mutuo amor, santidad y compromiso del uno con el otro, podamos proclamar el Evangelio de Vida en todo lo que somos y todo lo que hagamos. Te pedimos esto por Jesucristo Nuestro Señor.

Todos: Amen

Los padres bendicen a cada niño haciendo la señal de la Cruz en la frente. (Se recomienda usar agua bendita.)





Para rezar por la noche


Ha terminado el día Señor. Ha terminado este hoy que me entregas siempre nuevo cada dia. Me dispongo a descansar.

Es de noche, todo está en silencio.

¡Qué hora única para recoger el ser en tu presencia y mirar contigo el día que ha pasado! Para dar gracias por tantas gracias recibidas:

Por el amor con que me has amado, por tu misericordia, por tu ternura. Por las alegrías y las penas, los éxitos y los fracasos,

las ilusiones y decepciones,

los entusiasmos y desalientos

Los aciertos y equivocaciones;

por lo que he aprendido y he podido enseñar,

por la gente nueva que he encontrado en mi camino

por las gracias que no he advertido. . .



Es también una hora única para pedirte perdón

Por todo lo que te ha ofendido:

por lo débil del amor con que te he amado.

Por mis cobardías y traiciones a la hora de confesarte ante los hombres.

Porque te he herido en mis hermanos.

No los he amado siempre bien,

no los he servido con alegría,

no siempre los he perdonado de corazón;

porque les exijo la perfección que yo mismo no tengo ni me exijo.

Porque no me reconozco solidario con los que caen una y otra vez.

Porque al llegar la noche tengo las manos muy vacías.

Dame la paz por tu perdón.

Concédeme un descaso tranquilo y reparador para que pueda recibir con alegría la luz de un nuevo día.


Y no te olvides Señor,

de los que en esta noche no duermen,

de los que sufren,

de los que están solos,

de los desesperados,

de los que no tienen trabajo,

de los que pecan,

sé para ellos descanso y sosiego,

consuelo y compañía,

esperanza y redención.

AMEN

F. Héctor Muñoz, O.P.



Súplica en el cansancio

Madre,vengo del tumulto de la vida.

El cansancio me invade todo el cuerpo y sobre todo el alma...


Es tan difícil aceptar con paz todo lo que sucede alrededor de uno durante una jornada de trabajo y lucha...

Las cosas en las que habíamos depositado tanta ilusión, decepcionan.

Las personas a las que queremos entregar bondad, nos rechazan. Y aquella otras a las que acudimos en una necesidad, intentan sacar provecho...


Por eso vengo a Ti, oh Madre, porque dentro de mi camina un niño inseguro. Pero junto a Ti me siento fuerte y confiado.

Sólo el pensar que tengo una madre como Tú, me da ánimo. Me siento apoyado en tu brazo y guiado por tu mano.

De esta manera puedo, con tranquilidad retomar el camino...


Renuévame por completo para que consiga ve lo hermoso de la vida.


Levántame para que pueda caminar sin miedo. Dame tu mano para que acierte siempre con mi camino.

Dame tu bendición, para que mi presencia sea, en medio del mundo, un signo de tu bendición...


AMÉN


Oración por nuestra casa

Señor,yo te ofrezco con humildad, mi casa.
Tú me las has dado y yo quiero que Tu mores perennemente en ella.


Porque Tú estás en ella, Señor, mi casa es un recinto sagrado.


Haz ¡Oh! Señor que la llama del altar familiar permanezca encendida cada día; y que mis hijos aprendan aquí en este mi humilde hogar, a conocerte y andar en los caminos tuyos.


Que nuestras oraciones se eleven diariamente al trono de tu gracia, implorando la ayuda y el sostén que todos necesitamos.


Que la luz de tu Santa Palabra nos envuelva en su divina claridad e ilumine nuestros pasos.

Que nuestros labios prorrumpan en himnos de alabanza y gratitud por las bendiciones que de ahora en adelante tú derramarás sobre nuestra familia.


Que la fortaleza de los cimientos de esta casa esté en ti, únicamente en tí, Señor,y no en ninguna otra cosa.

Que nuestros vecinos puedan ser guiados por ti por el testimonio de las vidas de los que nos cobijamos bajo este techo.


Que cuantos traspasen los umbrales de esta casa sientan que llegan a una morada de paz y de seres que se aman.


Que el amor no disminuya entre nosotros sino que florezca y cuaje en frutos sazonados y maduros.


Que bajo esta techumbre la voz sólo se alce para bendecir y hablar bien de los demás.


Que nuestras puertas estén siempre abiertas para los que necesiten amistad y cariño, pan y consuelo.


Que podamos unos a otros perdonarnos nuestras faltas, olvidar nuestas pequeñas rencillas; y que el sol jamás se ponga sobre nuestro enojo.


Que de esta casa, Señor, salgamos mano con mano hacia el templo, a rendirte la adoración que sólo Tú mereces.


Que al despertar cada día nuestro pensamiento sea para Tí, y que cada noche al retirarnos al descanso, lo hagamos sabiendo que tú velas nuestro sueño.


Que si la miseria, la enfermedad o la desgracia, llegase mañana a esta casa, tan asidos estemos de Tí, mi buen Señor, que ya nada pueda abatir nuestra fe.


Señor; una vez más yo te ofrezco con humildad "Mi Casa".



Oración de un Padre o una Madre
por sus Hijos


Señor:

AYUDAME: a comprender a mis hijos, a escuchar pacientemente lo que tengan que decir, a contestar con cariño todas sus preguntas.

HAZME: tan amable con ellos, como quisiera que fueran conmigo.

No me permitas interrumpirlos, hablándoles de mal modo, si no enseñándoles con amor.

DAME VALOR: de confesar mis faltas para con mis hijos; no permitas que me burle de sus errores, ni que los humille o avergüence delante de sus amigos o hermanos como castigo.

NO PERMITAS: Que induzca a mis hijos ha hacer cosas indebidas por seguir mi mal ejemplo.

TE PIDO: Que me guies todas las horas del día, para que pueda demostrarles, por todo lo que diga y haga, que la honestidad es fuente de felicidad.

REDUCE: te lo ruego, el egoísmo que hay dentro de mí. Haz que cese mis críticas de las faltas ajenas, que cuando la ira trate de dominarme, me ayudes, Oh Señor, a contener mi lengua.

HAZ: que tenga siempre a flor de labios una palabra de estímulo.

AYUDAME: a tratar a mis hijos, conforme a sus edades, y no me permitas que de los menores, exija el criterio y normas de vida de los adultos.

NO PERMITAS: que les robe las oportunidades de actuar por si mismos con responsabilidad, de pensar, escoger y tomar sus decisiones de acuerdo a su edad.

PROHÍBEME: Señor, que los agreda física o verbalmente, con el pretexto de corregirlos, por el contrario que siempre tenga para ellos:

TIEMPO, ABRAZOS, TE AMO Y BESOS.

Cuatro pasos que como ángeles de la guarda debo yo regalarles:

PERMITEME: el poder satisfacer sus deseos justos pero dame valor siempre de negarles un privilegio que sé que les causará daño.

HAZME TAN JUSTO, tan considerado y amigo de mis hijos, que me sigan por amor y no por temor.

AYUDAME: en fin, a ser un LIDER para ellos y no un JEFE

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