La Quebrada es el escenario de un establecimiento tradicional humano muy característico, especialmente sobre todo lo relacionado al uso de la tierra, de lo cual se ha conservado evidencia arqueológica, tecnológica y paisajística desde los albores de la domesticación hasta el presente, así como la supervivencia de una variada diversidad de cultivos andinos.
Realizar este circuito es vivir a pleno el color y la belleza de la naturaleza junto a la magia de una inmemorial cultura. Los pueblitos quebradeños enlazan historia y tradiciones de raíces ancestrales. Persiste de manera natural la cultura antigua precolombina junto con la impronta de la conquista como el culto a la Pachamama, el Inti Raijmi, la Manca Fiesta, la Señalada, La Flachada, los Misachicos, el ferviente Carnaval, la profunda devoción por Vírgenes y Santos, la música andina, todo remarcado además por la calidez y hospitalidad de sus habitantes
La Quebrada constituye sin duda un paisaje de sustentabilidad en el tiempo y el espacio.
Es importante tener presente para recorrer la Quebrada llevar gorra o sombrero, cámara fotográfica, binoculares si es posible, calzado cómodo y recordar que pese a que hay sol durante todo el año, por la tarde el clima refresca y para la noche es fundamental la vestimenta de abrigo... Los pintorescos y atractivos cerros que acompañan esta Quebrada, con sus peculiares aldeas ubicadas en dirección norte por la RN Nº 9 desde la capital provincial de San Salvador de Jujuy, se comienzan a apreciar paulatinamente con sus variadas formas y colorido desde la localidad de Yala, ubicada en el Circuito del Valle, hasta llegar al pueblo de Abra Pampa situado en el Circuito de la Puna.