De origen sedimentario y formado por material del período cretáceo, alrededor de sesenta y cinco millones de años atrás, es digno de apreciar.
Las capas sedimentarias de diferentes tonalidades como el colorado, los ocres y el violáceo complementan la belleza de la Quebrada de Purmamarca, conjuntamente con la Quebrada de Humahuaca.
Desde diversos puntos panorámicos puede apreciarse la policromía que irradia este afamado cerro... punto turístico fundamental como belleza natural del noroeste argentino. El Cerro de los Siete Colores es único en la región y en el resto del país. La combinación de colores son los que marcan la diferenciación y deleite para los ojos de quien lo observa. Se puede acceder por partes de camino de tierra y para los más intrépidos se pueden realizar caminatas y cabalgatas por al zona. Otra actividad alternativa es efectuar recorridos en bicicleta.