Haz clic aquí para volver a la página de inicio
cruz cruz


"Acompáñame Señor..."

A lo largo de este camino cuaresmal,
para que mi pie no se detenga
y el corazón no se canse.

Acompáñame Señor
para que pueda encontrarme
en la oración de cada día.

Para que sea capáz
de ofrecerme y ofrecerte
un poquito más de lo que me pides.

Acompáñame Señor
Hazme generoso para que
dando lo que puedo...
multipliques en cien
El trocito que yo puedo darte.

AMÉN



¿Sabes cúando es de noche?
¿cuándo es de noche para ti?
Una hermosa reflexión para esta Semana Santa


Señor del Milagro de Salta

¿Qué te hice pueblo mío?

Respóndeme...

¿Qué he debido hacer por ti que no haya hecho?.

Te planté como la má bellas de mis viñas, y no tienes por mi más que excesiva amargura;

porque en mi sed, me diste vinagre a beber, y traspasaste con la lanza el costado de tu salvador...

golpeé, por causa tuya, a Egipto con sus primogénitos, y tú me has flagelado...

Para sacarte de Egipto sumergí al Faraón en el mar Rojo, y tú me entregaste a los principes de los sacerdotes...

Te abrí un pasaje en medio de las olas, y tú me abriste el costado con la lanza...

Marché delante de ti como una columna luminosa, y tú me condujiste al pretorio de Pilatos...

Te nutrí con el maná del desierto, y tú me mataste a bofetadas y golpes...

Te di un cetro real, y tú pusiste sobre mi cabeza una corona de espinas...

Te elevé sobre las naciones desplegando inmenso poder,

"¡Y tú me clavaste al patíbulo de la cruz!"



"Las Quejas de Jesús..."
Presentación power point ¡¡bellísima!!
jesus
DESCARGAR




Imágenes de Semana Santa

Última Cena

LA SEMANA SANTA

Domingo de Ramos
Con el domingo de ramos inicia la Semana Santa. Nos permite recordar cuando Jesucristo llegó a Jerusalén para pasar la pascua Judía junto a los apóstoles, su entrada a la Gran Ciudad fue muy humilde, montado en el lomo de un burro que sus seguidores cogieron prestado para la ocasión. Pero cientos de sus seguidores le vitorearon y agitaban hojas de palmas para darle la bienvenida.

Esto dio inicio a la semana de sufrimiento y gloria para los creyentes; hoy a más de dos mil años debemos recordar los sacrificios que hizo Jesucristo por nosotros, padeció y dio su vida por el perdón de nuestros pecados.

Va precedida por la Cuaresma, que culmina en la Semana de Pasión y da paso a un nuevo período litúrgico.

La Semana Santa cuenta con celebraciones propias que recuerdan la institución de la eucaristía en el Jueves Santo, la Crucifixión de Jesús y su Muerte el Viernes Santo y su Resurrección en la Vigilia Pascual en la noche del Sábado Santo al Domingo de Resurrección.

Durante la Semana Santa tienen lugar numerosas muestras de religiosidad popular a lo largo de todo el mundo, destacando las procesiones y las representaciones de la Pasión.

TRIDUO PASCUAL

Los días más importantes de la Semana Santa son los formados por el llamado Triduo Pascual: La introducción al Triduo el Jueves Santo y los días Viernes Santo, en el que se conmemora la muerte de Cristo, Sábado Santo, en el que se conmemora a Cristo en el sepulcro y el Domingo de Pascua de la Resurrección . También es importante la vísperas del Viernes, el Jueves Santo, día en el que la Iglesia católica conmemora la institución de la Eucaristía, en los oficios de ese día se reserva el Santísimo Sacramento en un lugar que se prepara en la iglesia, llamado monumento, hasta el oficio del día siguiente, permitiendo a los Fieles la Adoración personal o comunitaria al Santísimo Sacramento durante un breve momento o toda la noche, según las posibilidades de cada lugar.

LA FECHA DE LA SEMANA SANTA

En cuanto al cálculo de la fecha de Pascua, a principios del siglo IV había en la cristiandad una gran confusión sobre cuándo había de celebrarse la Pascua cristiana o de Pascua de Resurrección, con motivo del aniversario de la resurrección de Jesús de Nazaret. Habían surgido en aquel momento numerosas tendencias o grupos de practicantes que utilizaban cálculos propios.

ANTECEDENTES

Ya en el Concilio de Arlés (en el año 314), se obligó a toda la Cristiandad a celebrar la Pascua el mismo día, y que esta fecha habría de ser fijada por el papa, que enviaría epístolas a todas las iglesias del orbe con las instrucciones necesarias. Sin embargo, no todas las congregaciones siguieron estos preceptos.

CONCILIO DE NICEA

Es en el Concilio de Nicea (en el año 325) donde se llega finalmente a una solución para este asunto.
En él se estableció que la Pascua de Resurrección había de ser celebrada cumpliendo unas determinadas normas:

    Que la Pascua se celebrase en domingo.

    Que no coincidiese nunca con la Pascua judía, que se celebraba independientemente del día de la semana. (De esta manera se evitarían paralelismos o confusiones entre ambas religiones).

    Que los cristianos no celebrasen nunca la Pascua dos veces en el mismo año. Esto tiene su explicación porque el año nuevo empezaba en el equinoccio primaveral, por lo que se prohibía la celebración de la Pascua antes del equinoccio real (antes de la entrada del Sol en Aries).

No obstante, siguió habiendo diferencias entre la Iglesia de Roma y la Iglesia de Alejandría, si bien el Concilio de Nicea dio la razón a los alejandrinos, estableciéndose la costumbre de que la fecha de la Pascua se calculaba en Alejandría, que lo comunicaba a Roma, la cual difundía el cálculo al resto de la cristiandad.

DIONISIO EL EXIGUO

Finalmente fue Dionisio el Exiguo (en el año 525) quien desde Roma convenció de las bondades del cálculo alejandrino, unificándose al fin el cálculo de la pascua cristiana.

Para el cálculo hay que establecer unas premisas iniciales:

    La Pascua ha de caer en domingo.

    Este domingo ha de ser el siguiente al plenilunio pascual (la primera luna llena de la primavera boreal).

    Si esta fecha cayese en domingo, la Pascua se trasladará al domingo siguiente para evitar la coincidencia con la Pascua judía.

    La luna pascual es aquella cuyo plenilunio tiene lugar en el equinoccio de primavera (vernal) del hemisferio norte (de otoño en el sur) o inmediatamente después.

    Este equinoccio tiene lugar el 21 de marzo.

    Llamamos epacta a la edad lunar. En concreto nos interesa para este cálculo la epacta del año, la diferencia en días que el año solar excede al año lunar. O dicho más fácilmente, el día del ciclo lunar en que está la Luna el 1 de enero del año cuya Pascua estamos calculando. Este número —como es lógico— varía entre 0 y 29.

Antes de proseguir es preciso dejar claro que en términos astronómicos, el equinoccio puede tener lugar el 20 o el 19 de marzo, si bien en el calendario gregoriano se establecen unas fechas astronómicas que, aún difiriendo ligeramente de las fechas astronómicas reales, son las que se emplean para el cálculo.

Así las cosas, queda claro que la Pascua de Resurrección no puede ser antes del 22 de marzo (en caso de que el 21 y plenilunio fuese sábado), y tampoco puede ser más tarde del 25 de abril, (suponiendo que el 21 de marzo fuese el día siguiente al plenilunio, habría que esperar una lunación completa (29 días) para llegar al siguiente plenilunio, que sería el 18 de abril, el cual, si cayese en domingo, desplazaría la Pascua una semana para evitar la coincidencia con la pascua judía, quedando: 18 + 7 el 25 de abril)

REFLEXIONEMOS


Resurrección
La vida de Jesús de Nazaret tuvo un alto propósito, mostrarnos mediante una vida inmaculada el camino a seguir para acercarnos cada vez más a nuestro padre creador. Una vida dedicada a cumplir la voluntad de Dios manifestada en servir desinteresadamente a la humanidad.

Una vida tan ejemplar como la de este gran maestro nos invita a la reflexión sobre nuestro comportamiento para con nuestros semejantes, nuestra actitud ante las situaciones cotidianas y la manera en que pudiéramos mejorarlas si nos lo proponemos.

Si hacemos aunque sea un pequeño esfuerzo por imitar el ejemplo de Jesús El Cristo en nuestras vidas, estaremos dando grandes pasos hacia la elevación de la calidad de vida en este planeta y con ello contribuyendo al acercamiento de la humanidad para unirse en una sola raza, donde todos los hombres seamos hermanos y nos miremos los unos a los otros como iguales, reconociendo al Cristo interior en cada uno de nosotros para así permitir que el reino de los cielos se manifieste aquí en la tierra, como una vez lo predijo Jesús.

Estos días son ideales para recordar las enseñanzas de este sublime maestro del amor y la compasión comparándolas con nuestro estilo de vida para así poder establecer un patrón a seguir en nuestra vida diaria en armonía con las lecciones aprendidas por medio de SU PALABRA contenida en las Sagradas Escrituras y de esta manera contribuir al enaltecimiento de los valores humanos en nuestra sociedad.

Que en estos días auspiciosos resucite el Cristo dentro de cada uno de nosotros brindándonos luz y vida eternas.



Flechas de Navegación Anterior Arriba Siguiente