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Flor de Adviento Celebremos en familia
"EL ADVIENTO"
Flor de Adviento


HISTORIA DEL ADVIENTO

nacimientoDespués de la Resurrección de Jesús los discípulos fueron creando pequeñas comunidades donde se reunían para recordar los dichos y hechos de Jesús y comían juntos, haciendo memoria de la muerte y Resurrección de Jesús. Todo era muy sencillo.

Pablo fue el gran apóstol de los no judíos, y recorrió las ciudades del Mediterráneo fundando comunidades y dejando frente a ellas presbíteros, personas maduras para que coordinaran. No eran sacerdotes. El sacerdocio apareció más tarde. El culto fue organizado. Cada región se dejaba llevar por el Espíritu. por los estudios actuales, más bien hay que decir que todo era muy complejo.

La palabra adviento nos sitúa ante un campo de enorme riqueza semántica e histórica. "Advenire", "Adventus" nos hablan de venida, de retorno. En la antiguedad pagana se vivía el adventus como un retorno de los dioses al templo; y, más tarde, como la "venida del emperador a la ciudad". Los cristianos, como hicieron con otras muchas tradiciones antiguas, lo asimilaron pronto a su particular forma de esperar a Dios.

En Roma se adoraba al Dios Sol. Por el 25 de diciembre, cuando nacía el Sol. Es decir: pasito a pasito la luz solar se iba extendiendo. Pues bien, Jesús es el Sol de nuestras vidas, por eso se coloca el 25 de diciembre el nacimiento de Jesús. Es la Navidad.

Como se prepara la Pascua precedida por la cuaresma, ya a finales del siglo V, año 600, en las Galias y en España se implantó la costumbre de esperar la Navidad con una "cuaresma de invierno" (recordar que es el hemisferio norte) que llamaban "cuaresma de San Martín" (por comenzar el 15 de noviembre, fiesta de San Martín). Esta "cuaresma de invierno" fue ganando en importancia hasta superar en ocasiones a la misma Pascua. Tanto es así que, a partir del s. VII, año 800, el adviento se impone como un gran "tiempo de espera" previo a la Navidad.

El Adviento es un tiempo especialmente breve: cuatro semanas, cargadas de espiritualidad, donde la mística del encuentro corona el esfuerzo de una ética transida de esperanza.

Esperamos el retorno de Dios y preparamos laboriosamente su encuentro.

esperanzaEn este tiempo litúrgico de Adviento, en preparación para la Navidad, queremos como familia y Pueblo de Dios, hacer memoria de la venida histórica de Jesús en Belén, y también como familia, prepararnos para su segunda venida.

El Adviento nos llama a asumir nuestra vida cristiana con una actitud de compromiso y madurez. En vigilante espera, nos disponemos a recibir la gracia de una vida nueva, caminando hacia la luz que es Cristo y dejando atrás las obras de las tinieblas y el egoísmo.

Vivimos en tiempos muy contradictorios. por un lado podemos percibir los enormes avances en ciencia, tecnología, religión, arte, investigación, comunicación; por otro, enormes e inquietantes desigualdades, más de 850 millones de personas en el mundo viven debajo de la línea de pobreza, millares de niños mueren diariamente de hambre, casi todos los días desaparecen culturas y modos de vida, la explotación internacional, la salud, VIH y sida, destrucción del ambiente, el agotamiento de los recursos naturales, el exceso de población, el armamentismo, el terrorismo.

Se requiere de alternativas, es preciso un mundo nuevo - socialmente justo y ecológicamente sostenible-, hay que transformar el curso de este viejo orden económico, político, social, que pagtan las mayorías populares y amenzan la supervivencia en nuestro planeta.

Por eso, para poder ser contemplativos en la acción, hay que estar centrados en sí mismo. No depender de lo urgente que suele desplazar lo importante. Para ello se necesitan momentos de meditación profunda. Hay en el Evangelio de San Juan una expresión importantísima, que todos deberíamos meditar en este tiempo y que dice: "El que tenga sed, venta a mi; y beba el que cree en mí". Como dice la Escritura: de su vientre brotarán manantiales de agua viva". Esto quiere decir que en lo profundo de nuestro ser hay una fuente de luz y fuerza. Hay que apreender a recurrir a esa fuente.

Aprender a esperar con esperanza y confianza. Si bien constatamos que el mal en el mundo es tremendamente terrible, creo que aunque los medios no lo reflejen por su avidez de dinero, creo firmemente, que en el mundo hay más amor que odio.

El árbol que cae hace más ruido que el árbol que crece. Cuánta gente trabaja calladamente, aún en medio de dificultades, algunos hasta dan la vida, muchos renuncian a todo lo que poseen por seguir los pasos de Jesús sin dejar nada para si, y ofreciendo todo en bien de los demás, empobrecidos al extremo, sin esperar nada a cambio; cuánta gente trabaja como Jesús liberando, curando, sanando corazones. Lo poco que hacemos es mucho a los ojos de Dios.

Como dijimos anteriormente, Adviento viene de adventus, venida, llegada, próximo al 30 de noviembre y termina el 24 de diciembre. Forma una unidad con la Navidad y la Epifanía.

Color:María espera El color de la liturgia en este timpo es el morado.

Sentido: El sentido del Adviento es avivar en los creyentes la espera del Señor.

Duración: 4 semanas

Partes: Se puede hablar de dos partes del Adviento:

    a) desde el primer domingo posterior a la festividad de "Cristo Rey", que marca el fin del año litúrgico y el inicio del Tiempo de Adviento, al día 16 de diciembre, con marcado carácter escatológico, mirando a la venida del Señor al final de los tiempos;

    b) desde el 17 de diciembre al 24 de diciembre, es la llamada "Semana Santa" de la Navidad, y se orienta a preparar más explícitamente la venida de Jesucristo en las historia, la Navidad.

Personajes: Las lecturas bíblicas de este tiempo de Adviento están tomadas sobre todo del profeta Isaías (primera lectura), también se recogen los pasajes más proféticos del Antiguo Testamento señalando la llegada del Mesías. Isaías, Juan Bautista y María de Nazaret son los modelos de creyentes que la Iglesias ofrece a los fieles para preparar la venida del Señor Jesús.

LA CORONA DE ADVIENTO

Corona de Adviento
Origen: La Corona de Adviento tiene su origen en una tradición pagana europea que consistía en prender velas durante el invierno para representar al fuego del dios sol, para que regresara con su luz y calor durante el invierno. Los primeros misioneros aprovecharon esta tradición para evangelizar a las personas. Partían de sus costumbres para enseñarles la fe católica. La corona está formada por una gran variedad de símbolos:

  • La forma circular: El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno, sin principio y sin fin, y también de nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe de terminar.

  • Las ramas verdes: Verde es el color de esperanza y vida, y Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre.

  • Las cuatro velas: Nos hace pensar en la obscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas la corona. Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se fueron iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo. Son cuatro velas las que se ponen en la corona y se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento al hacer la oración en familia. Las manzanas rojas que adornan la corona representan los frutos del jardín del Edén con Adán y Eva que trajeron el pecado al mundo pero recibieron también la promesa del Salvador Universal.

  • El listón rojo: representa nuestro amor a Dios y el amor de Dios que nos envuelve.
  • Los domingos de adviento la familia o la comunidad se reúne en torno a la corona de adviento. Luego, se lee la Biblia y alguna meditación. La corona se puede llevar al templo para ser bendecida por el sacerdote.

    BENDICIÓN DE LA CORONA EN FAMILIA


    El ministro (por ejemplo, el padre o la madre), al comenzar la celebración, dice:

    Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

    Todos responden:

    Que hizo el cielo y la tierra.

    MONICIÓN INTRODUCTORIA


    Al comenzar el nuevo año litúrgico vamos a bendecir esta corona con que inauguramos también el tiempo de Adviento. Sus luces nos recuerdan que Jesucristo es la luz del mundo. Su color verde significa la vida y la esperanza. El encender, semana tras semana, los cuatro cirios de la corona debe significar nuestra gradual preparación para recibir la luz de la Navidad. Uno de los presentes, o el mismo ministro, lee un breve texto de la Sagrada Escritura:

    Is (60,1):

    ¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!

    Luego el ministro, con las manos juntas, dice la oración de bendición:

    Oremos.

    "La tierra, Señor, se alegra en estos días, y tu Iglesia desborda de gozo ante tu Hijo, el Señor, que se avecina como luz esplendorosa, para iluminar a los que yacemos en las tinieblas de la ignorancia, del dolor y del pecado. Lleno de esperanza en su venida, tu pueblo ha preparado esta corona con ramos del bosque y la ha adornado con luces. Ahora, pues, que vamos a empezar el tiempo de preparación para la venida de tu Hijo, te pedimos, Señor, que mientras se acrecienta cada día el esplendor de esta corona, con nuevas luces, a nosotros nos ilumines con el esplendor de aquel que, por ser la luz del mundo, iluminará todas nuestras oscuridades. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.Y se enciende el cirio que corresponda según la semana del Adviento.

    Tu Luz nos guia
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