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cruz cruz


"QUE NO ME GLORÍE SINO EN TU CRUZ, SEÑOR..."


Cada uno sabe acerca de las dificultades propias de cada logro. La vocación del género humano a multiplicarse y dominar la tierra lleva anexa desde la clausura del paraíso el dolor del parto, el sudor de la frente. Impulsados a nacer humanos, atraídos a la visión divina, entre medio nos debatimos y batallamos para cruzar confusos este bien llamado valle de lágrimas.

San Pablo tiene dos mensajes claros: la vida es un combate, que además no entendemos, sino oscura y puerilmente. ¡Vaya poco problema!. Pero a este devenir vital se suma "algo más", un llamado a levantar la propia Cruz, en el seguimiento del Salvador, que pasó primero para mostrar el camino. Qué sabiduría es reconocer la propia cruz, y no perdernos en cargar esfuerzos- que aún vistos como tesoros aquí- no son sino quincalla o pacotilla destinada a la carcoma y a la corrupción.

que tu cruz sea mi cruz...LA OMITIDA: En la vocación de todos hay un momento en que la cruz aparece. Pero si no estamos velando (¡cuántas advertencias hemos oído sobre esto!) tal vez quede sin ser llevada, o deba cargarla otro.

LA DESPRECIADA: Esta fue reconocida, pero no asumida. A veces con sentimientos y razones humanamente nobles, sintiendo tristeza (como el joven rico) o remordimiento (como Pedro, que recién más tarde la recogió). A veces por mezquindad o rebeldía.

LA OLVIDADA: Sabemos de las buenas intenciones no concentradas, de las excusas, de la debilidad, y de la falta de fe. De ahí que haya semillas que habiendo comenzado a brotar son agostadas por el sol, viñas que se han vuelto estériles, sal que no sala. Fueron algo, pero quedaron ahí, marcando el lugar de su abandono.

LA QUE NO AYUDAMOS A CARGAR: Otros llevan sus cruces, están presos, enfermos, afligidos, hambrientos o sedientos, son sus cruces, pero esto no es solo de ellos. También, como el campesino del camino, somos requeridos a ayudarlos.

LA DEMASIADO PESADA: Las cruces no son fáciles. Hay algo que anda mal en nosotros si resultan insoportables. pensemos que con la fuerza que es capaz de mover montañas, vestir a las flores, germinar las semillas y alimentar a las aves esta carga deviene suave y ligera. Tal vez sea uno de los trucos más difíciles, encontrar el medio de que esto ocurra, pero, de nuevo, se trata de despertar y pedir.

LA CARGADA DE TRISTEZA: También aquí algo no va bien. Toda la tristeza del mundo ,la más insoportable, ha sido cargada en el gólgota. las buenas noticias nos convocan al regocijo y la alegría, a maquillarnos y vestirnos de fiesta. La tentación de la tristeza nos agrega la sobrecarga que tal vez nos impida llegar. Recordemos esto siempre. Nadie que no esté bien vestido qudará en el Banquete.

LA VACILACIÓN ANTE LA CRUZ: Esta actitud es, quizás, el más humano y razonable de los gestos. Nadie está exento, pues Cristo mismo es el Huerto vaciló y pidió pasar. Pedro vaciló tanto que la rehusó vehemente antes de aceptarla. Estos ejemplos son claros para nuestra advertencia: vamos a vacilar, y para nuestro consuelo, a ellos les pasó, y para nuestro aprendizaje, este trance es superable.

por no ayudarte a cargar tu cruz perdónanos Señor...LA NEGACIÓN DE LA CRUZ: Podemos no servir a la cruz, desoír esa parte sobrehumana de nuestra vocación, y esa tarea quedará allí inconclusa como una nota discordante en la armonía de la creación (como la higuera que no da fruto, con la caña hueca o la dañina cizaña). Tal vez otro haya de hacerla, pues todo está de algún modo previsto. Aun judas hizo lo que tenía que hacer, ¡pero más vale no hubiera nacido!.

LA PREPARACIÓN PARA LA CRUZ: El hombre prudente vela, tiene y preserva sus fuerzas reunidas para cuando llegue el momento. De lo contrario podrá ser sorprendido, en la noche y sin recursos. Mal les va a quienes gastan prematuramente el aceite de sus lámparas. De nuevo, debemos ser vigías de nuestras vidas, no vaya a ser que las ocsas importanrtes pasen sin que las veamos o podamos asirlas.

COMO CAMINO: La escena más importante de la Pasión es la reunión al pie de la cruz de quienes habían, de ahí en mas, transmitir el mensaje hasta el fin de los tiempos. Una imagen repetida en miles de obras de arte, resaltando el árbol sagrado que enlaza el cielo y la tierra. Vía descendiente de un mensaje de salvación, es camino ascendiente que deberán trepar quienes lo entiendan.

LA ORACIÓN EN LA CRUZ: Encarnado en su cruz, el buen ladrón supo orar, levantó su voz para defender y ser testigo de la justicia de Jesús, y también le pidió y obtuvo su salvación. La oración de Cristo en la cruz por sus verdugos, por nosotros, y de testimonio del Padre nos muestra que el momento más difícil es también el propicio para las oraciones más necesarias y definitivas.

juan pabloIIante lacruz

"Que no me gloríe sino en tu cruz, ¡¡SEÑOR...!!


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